20 septiembre, 2012

La novela Penetraciones como herramienta "Psico-Sexual"



Nuestro buen amigo Carlos P. escribe un extenso comentario muy personal sobre las experiencias y sensaciones que le produce la carismática novela Penetraciones. Le resulta muy terapéutico el comprobar que ciertas intimidades y aficiones eróticas son compartidas por otros. Además, nos sorprende con una curiosa y lujuriosa manera de leer el libro durante sus cortidianos trayectos en Metro que él denomina "herramienta psico-sexual".

Por fin he dado comienzo a la lectura de "Penetraciones". No llevo mucho leído, como unas 40 páginas, pero ya me ha dado tiempo a echarme unas cuantas risas y algo más, jajaja. No sé si te conté que desde hace ya unos años sólo leo libros cuando viajo en el metro de casa al trabajo (todos los días 40 minutos de ida y 40 minutos de vuelta) y, hasta la fecha, mis lecturas siempre habían sido,......, uuuhhhmmmm, como decirlo,......espirituales, íntimas, personales, una reclusión en mí mismo, como una especie de barrera que hacía separarme física y mentalmente del resto de los pasajeros con los que compartía vagón. Normalmente, entraba en el vagón, si podía me sentaba, y me zambullía (literalmente) en el argumento del libro hasta que la voz en off anunciaba la llegada de mi parada.

Con tu libro me están ocurriendo dos cosas muy curiosas; la primera es que, inevitablemente, con cada capítulo que leo, rememoro un capítulo similar o parecido de mi (yo pensaba que angustiosa) historial sexual y me evoca sentimientos que tenía dormidos, olvidados y creo que hasta jubilados. Dicho con otras palabras, me está resultando muy terapéutico el comprobar que algunas "aficiones" están más extendidas y son más comunes de lo que yo pensaba.

Lo segundo que me está pasando es mucho más divertido; a las horas que yo viajo en metro lo hacen también muchas mujeres; mujeres de todo tipo: altas, bajas, gordas, delgadas, tetonas, culonas, pelo corto, melena de tigre, etc. Supongo que ya habrás intuido por dónde voy: no tengo más que empezar un capítulo nuevo y leer la descripción física que haces (para mi gusto una descripción demasiado escueta en la mayoría de los casos) de tu "partenaire" sexual y sólo con alzar la vista y buscar dentro de mi vagón, no tardo mucho en encontrar una hembra que sea parecida o similar a la del relato. A partir de aquí viene lo bueno; a medida que leo el relato y, al mismo tiempo, observo a mi víctima y me la imagino tal y como la describes en el libro, me excito de una manera increíble. En ocasiones, las erecciones llegan, casi, a todo su esplendor. Sé que si en vez de leer un libro ojeara un Playboy en el metro, no sería mirado igual y no pasaría desapercibido como lo hago ahora leyendo un inocente libro.

Imagínate, por otro lado, cuando el vagón de metro va lleno de gente. En este caso no busco, ¡¡¡me sirve cualquiera que esté cerca!!! Además, ya sabes como le gusta a la gente mirar por encima del hombro y leer un poco de lo que tú estás leyendo, y no sólo cuando se trata del periódico, sino que lo hacen con cualquier elemento de lectura que se pueda leer y les entretenga un rato y ¡¡¡estoy seguro que la chica ecuatoriana de esta mañana ha leído un buen trozo de tu relato!!! La pena es que yo me tenía que bajar en la siguiente parada y la he dejado a medias seguro, jejeje.

Bueno, me conoces y sabes que si un libro no me gusta dejo de leerlo y no lo termino. Hace tiempo que decidí ser honesto conmigo mismo y no torturarme (sobre todo por orgullo) intentando terminar un ladrillo que no me está aportando nada. Con este comentario pretendo ser sincero y, sobre todo, lo que no quiero decir es que tu libro no me guste. Tampoco me entusiasma y, supongo que si lo leyera a solas, en mi casa, no sería lo mismo y es probable que no lo terminara. Sin embargo, al utilizarlo como, como,......., no sé cómo decirlo, ¡¡¡Herramienta Psico-Sexual!!! Eso es, herramienta psico-sexual (me gusta el término), me está resultando tremendamente agradable y excitante leerlo. ¡¡Así que estoy seguro de que lo terminaré!!

Bien, no quiero extenderme más en los detalles pero, como nunca había tenido una experiencia así, me ha parecido oportuno contártelo. Un abrazo muy fuerte.
Carlos P., lector.

0 comentarios :

Publicar un comentario